La Sociedad Viguesa de Tiro Olímpico, cuya actividad fundamental es la práctica del tiro deportivo, tiene remotos antecedentes en su actividad, cuyo reconocimiento universal puede encontrarse en los principios de los Juegos Olímpicos de 1896, donde fue deporte participante, probablemente a instancias del propio Barón de Coubertín, fundador de los Juegos Modernos, que era campeón de tiro de Francia.

Puede ser que a este clima propicio a la consideración del tiro como deporte olímpico universal contribuyese un personaje español, secretario en el exilio de la Reina de España Isabel II, El Marqués de Altarriba, que durante varios años fue campeón de tiro en París.

A principios ya del Siglo XX, SM. D. Alfonso XIII, protegió el desarrollo de Tiro Nacional acudiendo a numerosos certámenes, instituyendo premios para los numerosos eventos fundacionales de instalaciones y concursos a los que acudía con alguna frecuencia en compañía, más tarde, de la Reina Victoria. En el ámbito de la medallística se acuñaron medallas y condecoraciones para recompensar a los ganadores, que actualmente son objeto de interés dentro del coleccionismo.

La actividad del Tiro Nacional continuó durante la Segunda República a partir de 1931.

Posteriormente a la Guerra Civil de 1936-1939,y en razón al conflicto Europeo posterior a estos años, tuvo escasa actividad, que se reanudó en la década de los años cincuenta donde el Tiro Olímpico Nacional estuvo bajo los auspicios y control de la Autoridad Militar, además de la Guardia Civil.

Es precisamente en esa época cuando un reducido número de practicantes asociados comenzó a practicar en Vigo el tiro deportivo en un improvisado campo contiguo a las primitivas instalaciones del Aeropuerto de Peinador, inaugurado oficialmente en Abril de 1954. El testimonio de algún Socio Veterano nos ha relatado algunas referencias de aquellos años. La mayor parte de las armas utilizadas, eran propiedad del ejército, que donaba la munición a la Delegación del Tiro, quién a su vez la vendía a precios módicos a los asociados. De esta forma conseguía una pequeña ayuda para sus exiguos presupuestos de funcionamiento. De las dificultades de esta época ,y de la afición de los participantes cabe resaltar que los fusiles estaban situados en las instalaciones de la Guardia Civil, y los cerrojos en maletines custodiados por la Sociedad, lo que originaba un trasiego los fines de semana en que se practicaba el tiro con armas largas y cortas.

Más tarde, y ya en la década de los años 60, la directiva de Vigo consiguió recibir una dotación para la compra e instalación de un campo en el Alto de Puxeiros en Vigo, en el que con la generosa participación de varios socios se fue completando el campo en aquellas partes imprescindibles para la seguridad , como cerramientos , fosos , etc.

La época de funcionamiento de la actividad deportiva en aquella época era desarrollada en una magnífica armonía y esfuerzo de casi todos, muy especialmente de algunos socios veteranos, que nada menos llevaban e efecto la confección de los recibos ”a máquina” , y tutelaban su cobro, y administración. De la precariedad de las instalaciones baste comentar que hasta la compra de un mecanismo automático, los blancos eran accionados por una cuerda manual.

La inclusión de la Modalidad de Tiro al Plato en las creadas Delegaciones Provinciales del Tiro Olímpico Español, propiciada por Samaranch, obligó a constituir los Clubs que, en Galicia, debían ser dependientes de la Federación Gallega de Tiro Olímpico.

Es en el año 1982, cuando con la afectación de los terrenos de Puxeiros, los entonces socios de Vigo acuerdan afiliarse a dos Clubs vigueses, uno de los cuales pasaría a llamarse Sociedad Viguesa de Tiro Olímpico, cuya escritura fundacional es del 22 de septiembre de 1982, que debía acogerse a la oferta de la Delegación Provincial de Pontevedra para el uso conjunto de los diferentes clubs del área en el Campo de Cernadiñas Novas.

Durante este período evidentemente difícil es obligado recordar la Presidencia del fallecido Rafael Rodríguez Martín, persona que vivía el deporte del tiro de precisión con total entrega y contaba en su haber numerosos premios y galardones, como Campeón de España de Carabina Match, alcanzando el nivel de preseleccionado para los Juegos Olímpicos de Méjico.